18/6/09
24/2/09
Fui al carnaval
Contra todo pronóstico y/o promesa de que jamás me pararía por ahí, ayer fui al carnaval de Mérida. Yo no quería, lo juro, pero desde el viernes mis amiguis estuvieron chingando con que fuera y que irían todos y que las arañas… el caso es que yo me negaba, pero no tengo voluntad y fui.
Cuando llegué tenía miedo porque bwaaa, era muchísima gente y mucho ruido y un buen de alcohol… y muchos niños emo cayéndose de ebrios, además hacía un calor de la chingada y yo no encontraba a mis amiguis.
La cosa es que al principio sí andaba medio de jeta porque… pues porque soy bien odiosa y no me gusta que la gente me embarre su sudor… pero luego bebí una lata de cerveza y todo se puso mejor. Después de un rato nos acostamos sobre el pastito de WalMart (mientras mi amigui Maldi se echaba la siesta “no estoy ebrio, sólo un poquito cansado y tomaré una pequeña siesta") y eso sí me gustó, aunque al levantarme tenía pasto seco por todos lados, pero shit happens.
En fin, afirmo mi postura: el carnaval es del diablo, la cerveza sabe feo y los emo son bien chistosos.
19/1/08
"¡Huyan, ahí vienen los chilangos!"
Hoy me llegó esto por mail:
¿ Qué le pasa a mérida o a yucatán?
Tal vez esa no sea la pregunta, pero la respuesta es dudosa, ya que estamos viviendo con puras malas noticias al empezar el año; los titulares de los periódicos de la ciudad son los mismos, siempre con algo relacionado al narcotráfico, con algún asesinato, con el crimen en general, eso no puede ser, en qué nos estamos convirtiendo, o más bien, en qué nos están convirtiendo.
No es justo escuchar las noticias y saber que siempre son malas, tampoco es justo, ver escuchar y sentir que hay gente que se supone que son los que nos están protegiendo ,estén involucrados en el crimen, tampoco es agradable reconocer que la mayoría de la gente que está cometiendo estos atentados son gente de fuera del estado y más aún que vienen a nuestro estado a perjudicarnos, y esa es una de las razones del grito desesperado de muchos yucatecos: ¡¡ FUERA HUACHES !!, porque nos han invadido y sabemos que nos han quitado la tranquilidad que siempre hemos gozado.
SÉ YUCATECO Y TRANSMITE ESTE MENSAJE, AYUDANOS A RECUPERAR NUESTRO ESTADO POR SI EL GOBIERNO NO PUEDE.
SI ERES DE FUERA, BIENVENIDO PORTATE BIEN Y COOPERA CON NOSOTROS QUE TE HEMOS RECIBIDO CON LOS BRAZOS ABIERTOS, SI NO AYUDAS MEJOR REGRESA DE DONDE VENISTE, ENTIÉNDENOS QUE ANTES NO ESTAMOS ASÍ.
Atte: Un Orgullosamente yucateco que va a defender a su estado y que necesita ayuda de tu parte.
Si no lo hacemos nosotros, nadie mas lo va hacer!!
Resulta que últimamente en este bonito pueblo han ocurrido crímenes muy feos y cosas de ese tipo, y los yucatecos andan escandalizados porque dicen que “los de fueraSSS” les estamos trayendo la delincuencia a su bonito pueblo.
Lo que sucede es que estos pueblerinos odiosos no se quieren dar cuenta de que su rancho por fin se está convirtiendo en una ciudad… que está dejando de ser aquel pintoresco pueblito al que las personas de otras ciudades llegan “a respirar aire puro”, dicen.
Pasa que la “modernidad”, por llamarle de alguna manera, trae consigo veinte mil problemas que la gente no quiere ver. Les tengo una noticia… no se trata nada más de construir más fraccionamientos, edificios y plazas comerciales (aquí un comentario aparte… les acaban de abrir tres plazas comerciales y la actividad de moda entre todo buen yucateco es “ir a conocer la equisplaza” aunque no lleven un quinto… aunque sólo tengan para el camión, pero no pueden perderse de comentar que ya fueron a la condenada plaza), se trata de un montón de cosas, entre ellas gente, tráfico, contaminación, violencia, pobreza, drogadicción… porque esas son cuestiones de todos los días en las grandes ciudades.
Ahora andan escandalizados. Por todos lados se puede escuchar a algún yucateco mentando madres y diciendo “aaay, auxilio, ahí vienen los chilangos, sálvese quien pueda”. Pero yo me permito recordarles que no somos únicamente los mal nombrados “chilangos” los que estamos viniendo a Mérida… hay gente de todas partes del país, desde Tijuana hasta Campeche. También me permito hacerles saber que en todos lados hay gente buena y gente mala, que eso no depende del lugar en donde naciste, sino de la persona que eres.
Sí, todos sabemos que el Distrito Federal es una ciudad sumamente violenta y que es casi imposible vivir en ella, pero no todos son malos, es más… son más los buenos que los malos, y ni modo, como diría doña Cristina Pacheco “aquí nos tocó vivir”, pero en todos lados se cuecen habas, y les informo que los narcos y esos malos malosos son del norte. Los que andan por la vida con machete son los de Tabasco. Los que se hacen las cosas al revés y provocan accidentes de tránsito son los campechanos. Los que cometen fraudes telefónicos son los de Jalisco. El punto es que la maldad y la violencia existen en todas partes.
¿Qué tal el yucateco del diablo loco que mató a una niña (del DF, por cierto) en su cibercafé y la hizo pedacitos, la metió en una bolsa negra y la tiró a la basura? ¿O qué tal la prostituta-mesera-culturista que mató a su amante y le metió un palo de escoba por el recto? Aaaa, ahí no dicen “oh, diablos, los yucatecos estamos bien loquitos y cometemos crímenes bien feos”. Porque claro, es más fácil culpar al chilango por todo… “porque nos chilangos son del diablo”. Están como los gringos locos que le echan la culpa de todo a los negros “porque los negros maaaalos, los negros maaaatan”. Ptrr.
Con todo esto no quiero decir que deben (o debemos) resignarse a vivir en la violencia, de ninguna manera. Lo que digo es que hay que revisar qué podemos hacer como sociedad para evitar que estas cosas sigan ocurriendo, y les aseguro que la solución no es gritar como loquitos “¡Fuera huaches!”… no, es un poquito más complicado que eso.
No me odien… yo los quiero mucho.
*"Huach" es la forma que tienen los yucatecos de nombrar a cualquier persona que es de algún otro estado.
Música de: Gary Jules - Mad World
6/11/07
Post sin sentido, ni objeto, ni nada
Cuando despiertas, y vuelves a despertar, y nuevamente despiertas… creo que es hora de aceptarlo: dormir no es para ti. No importa lo cansada que estés, no importa si has estado despierta desde las cinco y media de la mañana, fuiste a la escuela, hiciste el trabajo de tu papá, caminaste en el infernal centro de la bonita ciudad donde vives, esquivaste autos, gente cargando bultos enormes, charcos de algo que no es agua, peatones que se quedan parados a media intersección, … nada de eso importa porque cuando llegas a la cama no haces más que dar veinte mil vueltas en ella. Dan las cinco y media de la mañana otra vez y no queda más que seguir, así, en vivo.
Así se veía el cielo cuando me fui a la escuela…
Cuando salí de la escuela fui al puerto. Odio ir al puerto… no me gusta el olor. Como no me acerqué a la playa, sólo tomé foto de una laguna fea que encontré en el camino.
24/10/07
Sabes que eres yucateco cuando…
- No te escondes, te guardas
- No caminas por la banqueta, sino por la escarpa… o por el “cameión”
- No tienes un sacapuntas, sino un tajador
- Las cosas no se te acaban, se te gastan
- No te vas, te quitas
- No te enojas, te chiveas
- No ves televisión, la gustas
- Tu vocabulario no conoce palabras como camión, pan, cien, bien, etcétera... sino “camióm, pam, ciem, biem”
- No ordenas cosas, las escoras
- No importa que tenga cuarenta y seis años, si es menor que tú, es tu hermanito
- No llamas a la puerta, desde la reja gritas “bueeeenas”
- No juegas a las traes (mejor conocido como “las trais”), sino a pesca pesca
- No juegas a las escondidas, sino a busca busca
- Por más que busques, no buscas lo que estás buscando
- No vas a la tienda, vas al tendejón
- Te estás congelando a 21°C
- No dices “lo he visto”, sino “lo tengo visto”
- Al querer saber la hora, preguntas “¿traes hora?”
Se me está pegando horrible el acento yucateco.
Música de: Cirque du Soleil - Journey of man
19/10/07
21/8/07
Meh!
El mentado huracán no ha llegado… no hay lluvia ni viento ni nada que indique que un huracán categoría cinco se aproxima. Al parecer no va a estar tan fuerte en Mérida, pero cuidado, veracruzanos y campechanos… Diosito está enojado con ustedes.
Ash, y yo que preparé mil cosas:
Agua embotellada
Comida como para un mes
Documentos importantes envueltos en plástico
Baterías para la cámara (prometo imágenes si se pone feo)
iPod con mucha música
Batería de la laptop (que ya tiene nombre… se llama Chabela)
Ventanas aseguradas
En fin… a ver qué pasa. No creo que me pueda pasar algo grave, pero si me desaparezco por más de dos semanas vengan a buscarme entre los escombros. Sniff.
Música de: Los Cafres - Aire
17/8/07
No queremos huracán
Los huracanes en este pueblo son cosa de todos los años. Siempre hay amenazas tipo “este año se espera que varios huracanes toquen tierra”, pero no siempre llegan.
Los primeros años no le di mucha importancia porque no había llegado uno que realmente hiciera daño, así que cuando en septiembre del 2002 avisaron que venía uno llamado “Isidoro” nadie le dio importancia; no hubo compras de pánico ni nada por el estilo… a la gente le valió el mentado Isidoro.
Era sábado en la noche y mi hermana y yo estábamos solitas en la casa porque mi papá estaba de viaje. Hacía algo de viento, pero no nos preocupamos mucho. En el Weather Channel decían que se acercaba y demás, pero qué hueva estar viendo un mapa en la televisión. Nos acostamos en la sala a ver una película y ahí nos quedamos dormidas. Al siguiente día seguía el viento y algo de lluvia, pero seguíamos en el plan de “no pasa nada”. Cuando llegó mi papá nos dijo que ya había algunos árboles en el suelo, y cero gente en la calle.
Como a las cuatro el viento empezó a ser más fuerte y se fue la señal de SKY. Empezó a llover y cada vez fue más fuerte, hasta que como a las seis se fue la luz. Por la ventana lo único que se veía era un arbolito en la acera de enfrente que se doblaba casi hasta tocar el suelo.
Se hizo de noche y el viento ya era horrible. Se escuchaban ruidos rarísimos… el único que logramos reconocer fue el de cristales rompiéndose, pues fue el más recurrente. Estuvimos platicando en mi cuarto hasta como a las once, luego mi papá dijo que ya se iba a dormir y mi hermana se quedó conmigo.
Al día siguiente seguía el huracán sobre nosotros, sólo que ya no nos importaban los ruidos… queríamos que se fuera. Todo ese día siguió igual.
El lunes en la mañana ya no había viento, sólo lluvia horrenda. Llegó a la casa mi tío y se llevó a mi papá a ver si había daños en la oficina. Estuvieron como cuatro horas fuera, y cuando regresó mi papá nos dijo que había mil postes, árboles, cables y espectaculares tirados en las calles. Nuestra antena de SKY estaba retorcida a tres cuadras de donde debería estar.
En casa seguíamos sin luz y sin agua. Lo del agua se solucionó comprando agua embotellada, pero el asunto de la luz se ponía cada vez peor, pues empezaba a hacer calor y con toda la humedad que trajo el huracán este pueblo se estaba volviendo el infierno (bueno, sí… ya era, pero más). Estuvimos como una semana sin agua y dos sin luz. Ah, los técnicos de SKY bien lindos fueron a poner la antena cuatro días antes de que hubiera luz… ptrr.
En los periódicos había fotos horribles de gente cuyas viviendas quedaron hechas ruinas y granjas de pollos donde los animales nadaban muertos en agua verdosa y ensangrentada.
Al siguiente año (o dos después, no recuerdo) hubo otra amenaza de huracán… uno llamado “Emily” que según iba a volver a jodernos la vida, pero nada más nos trajo algo de lluvia… la peor parte se la llevó Quintana Roo. En esta ocasión la gente sí se puso loca. Hubo compras de pánico y cinta canela en las ventanas de las casas, según eso evita que los cristales se rompan.
Ahora se supone que hay otro acercándose y no quiero que venga. Los huracanes no son divertidos.
Música de: Naranja Mecánica – La siguiente vida

